The World Bank/WBIs CBNRM Initiative

Case Received: February 7, 1998

Authors: Noé Pérez, Sonia Suazo, René Benítez

Fax: +504 732565

GESTION COMUNITARIA PARA EL MANEJO DE LOS RECURSOS NATURALES EN LEPATERIQUE, HONDURAS, CENTRO AMERICA

EL PROCESO PARTICIPATIVO

IDENTIFICACION DEL CASO

La década de los años 90 inicia para Centroamérica el proceso de pacificación, y se da fin a los enfrentamientos armados, dando paso al proceso de consolidación de las democracias y a la búsqueda de una mayor participacion ciudadana en cada uno de sus países. Bajo este esquema, los gobiernos comienzan a darle mayor atención al rol de los recursos naturales para un desarrollo socioeconómico sustentable. Aparecen entonces iniciativas y estructuras regionales como la Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Consejo Centroamericano de Bosqsues y Areas Protegidas (CCAB-AP), antes Plan de Acción Forestal para Centroamérica (PAFT-CA).

Es así que, en consulta directa con los países del área y con el apoyo del Gobierno de Finlandia, se creó el Programa Regional Forestal para Centroamérica (PROCAFOR) que inició sus acciones en 1992. Su objetivo central es: "Integrar la actividad forestal en el desarrollo rural y la economía campesina en una forma económica y ambientalmente sostenible".

El apoyo del gobierno de Finlandia es canalizado por la Agencia Finlandesa para la Cooperación Internacional (FINNIDA) e implementado a través de Helsinki University Knowledge Service Ltd. (HUKS) en conjunto con FTP International Ltd. y Jaakko Poyry Ltd.; las instituciones contraparte son las Administraciones Forestales de los países involucrados, las instituciones de educación y capacitación forestal, así como organizaciones campesinas base de la Región.

PROCAFOR ha sido implementado a través de dos Proyectos Regionales y Proyectos Bilaterales o Nacionales en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Uno de los proyectos nacionales ha sido el " Manejo y Utilización Sostenida de Bosques de Coníferas en Honduras" (MAFOR), el cual tiene su sede administrativa y de dirección en la Administración Forestal del Estado (AFE/COHDEFOR) en Tegucigalpa, Honduras, y opera en cuatro municipios de la zona centro-occidental del país.

Considerando que Honduras tiene un 88% de su territorio clasificado como de vocación forestal, y que en 1996 más del 53% de su territorio estaba cubierto de bosque, MAFOR orientó sus actividades para atender los bosques de pino de las regiones forestales de Francisco Morazán y Comayagua, en un área de influencia de aproximadamente 153 mil hectáreas de bosque en diferentes etapas de desarrollo.

Sus objetivos inmediatos están dirigidos al fortalecimiento institucional y de organización local, generación de modelos de participación e integración de las comunidades rurales pobres que aseguren su acceso al manejo sostenible del recurso forestal. Una de las areas demostrativas más importantes de MAFOR está ubicada en el Municipio de Lepaterique, en el Departamento de Francisco Morazán.

Los bosques de Lepaterique son de propiedad ejidal, con una extension total de 48,000 hectáreas, los que han estado sometidos a las actividades productivas de resinación y extracción de leña, no basada en principios técnicos de sostenibilidad. Como resultado de la resinación, más de la mitad de los bosques estaban en estado de sobremadurez, lo cual va en detrimento de la regeneracion del bosque mismo y de la sostenibilidad de sus beneficios.

SITUACION INICIAL

Como producto de la emisión del Decreto Ley 103 de 1974 de creación de la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal, los bosques en Honduras eran propiedad del Estado, por lo que el propietario no podía disponer del bosque existente y el recurso no era valorado como propio.

Como resultado de lo anterior, la mayor parte de los bosques eran aprovechados sin tomar en cuenta la tenencia del suelo y sobretodo su capacidad biológica productiva. En muchas de las comunidades rurales donde ha laborado PROCAFOR, el bosque era visto como un obstáculo en la expansión de la frontera agrícola. Sólo en algunos casos, el poblador rural tenía acceso a extraer del bosque la leña y la resina, pero no la madera para fines de aserrío; lo que se traducía en un bajo aprovechamiento y una marcada subutilizacion del recurso.

La subutilización de los recursos naturales, el analfabetismo, la falta de capacitación, el escaso acceso a crédito para actividades forestales y las políticas mal diseñadas, dieron como resultado un aumento en los niveles de pobreza en el área rural. En 1990, un 66% de la población hondureña vivía en el área rural; los niveles de pobreza para esta porción de la población se estimaba en cerca del 70%, es decir que casi tres de cuatro pobladores podían considerarse pobres o extremadamente pobres. En Lepaterique, por ejemplo, el nivel de analfabetismo según el diagnóstico socioeconómico realizado en 1993 era de aproximadamente 90% y el nivel de ingresos para una familia de siete miembros era de US$ 50.00 mensuales.

A inicios de la presente década, la Municipalidad de Lepaterique no tenía personal técnico contratado para manejar y proteger sus bosques, puesto que esas actividades eran realizadas por el Gobierno Central, a través de la AFE-COHDEFOR, por lo que existía poco involucramiento de la población local en el esfuerzo para el manejo y protección de sus bosques.

En vista de que las inversiones en el manejo forestal sostenible no han sido consideradas prioritarias, los pobladores de Lepaterique no habían tenido ni la capacitación ni el financiamiento para invertir en actividades forestales productivas, como una alternativa viable de subsistencia. En ese sentido, las gestiones de la AFE-COHDEFOR estuvieron orientadas a mantener la resinación como única opción productiva de sus habitantes.

La mayor parte de la población se mantenía ausente en los procesos de toma de decisiones y sin opciones de participación, dejando el madereo a empresas de aserrío externas con las cuales el Estado hacía las negociaciones. Las autoridades locales no tenían mas opción que permitir la extraccion de la madera con poca retribución para fortalecer sus acciones de administración y manejo de sus bosques.

PROCESO DE CAMBIO

A partir de la emisión del Decreto 31-92, Ley para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, se devuelve al propietario la facultad de aprovechar el bosque pero sujeto a la aprobación de un plan de manejo forestal.

Esta iniciativa en la legislación, facilitó el accionar de PROCAFOR basado en una dinámica de participación comunitaria que descansa en los siguientes elementos metodológicos, técnicos e instrumentos operacionales y legales sucesivamente interrelacionados:

  1. Promoción comunitaria desde una perspectiva de género
  2. Diagnósticos socioeconómicos
  3. Convenios de usufructo entre las partes involucradas
  4. Elaboración e implementación de planes de manejo forestal
  5. Elaboración de microproyectos productivos (microempresas de aserrío manual, carbonización y bancos comunales)
  6. Gestión empresarial y autogestión
  7. Creación del Fondo Revolvente como mecanismo de financiamiento

Este esquema ha permitido integrar los factores de manejo, utilización y comercialización, de tal forma que se den las condiciones que garanticen la rentabilidad de las actividades forestales, desde la perspectiva misma de las comunidades y sus pobladores.

La promoción comunitaria tuvo por objetivo la identificación conjunta con los líderes locales seleccionados por las mismas comunidades, de la problemática general en términos de educación, salud, vivienda asi como aquella de los recursos naturales y el medio ambiente. También se identificaron las opciones de desarrollo por la vía de microproyectos productivos que las comunidades en consulta permanente con sus líderes identificaran como prioritarios. Los técnicos del Proyecto funcionaron como facilitadores del proceso elevando los niveles de autoestima de los participantes. Las asambleas se convirtieron en el principal medio para la toma de decisiones sobre el trabajo a emprender.

Considerando que la población meta posee grandes fortalezas, pero también limitaciones para promover su propio desarrollo, PROCAFOR indujo el proceso de búsqueda creativa de soluciones al problema central de la pobreza, basado en una nueva actitud hacia el uso del bosque, utilizando medios como asambleas comunitarias, encuentros de evaluación y giras educativas.

Los diagnósticos comunitarios se constituyeron en un punto de acercamiento para ejecutar la estrategia de desarrollo participativo. Estos sirven como referente para desarrollar valores de autoestima en las poblaciones, elaborar planes de manejo forestal e integrar una propuesta de género, elementos indispensables para operar con éxito los microproyectos productivos.

Por otro lado, los convenios de usufructo se constituyeron en instrumentos legales y operacionales concertados para la distribución de beneficios previo al aprovechamiento del bosque, entre los actores siguientes:

El objetivo del Convenio fue someter a manejo sostenido áreas forestales ejidales, de manera que el usufructo del bosque se optimice con el valor agregado y tenga una distribución equitativa entre los actores, con el fin de elevar el nivel de vida de los(as) campesinos (as).

A fin de contar con las herramientas técnicas necesarias para la implementación de tales convenios, se introdujeron metodologías simplificadas de planes de manejo, de fácil comprensión por el pequeño propietario y su familia con información breve y gráfica que le facilite la ejecución de los trabajos silviculturales.

La capacitación y promoción comunitaria condujeron a las comunidades a considerar como prioritarios los aspectos económicos de la actividad forestal. Para ello, se introdujo en las comunidades el concepto de microempresas forestales, las cuales son grupos informales productivos que en su evolución llegan a transformarse en sociedades mercantiles. Todas las microempresas realizan funciones de venta y mercadeo en forma directa sin intermediarios. Además de los aspectos de organización y logística, cada microempresa tiene su propio sistema administrativo contable y mecanismos de control en el manejo de fondos.

Otro instrumento operacional que ha favorecido la gestión comunitaria, ha sido el financiamiento ofrecido a los grupos a través del Fondo Revolvente, el cual va orientado a proveer los recursos para el inicio de operaciones en condiciones blandas, y al mismo tiempo, lograr la capacitación en el manejo del crédito. Los fondos fueron aportados por el Gobierno de Finlandia y administrados por un Comité de Crédito integrado por representantes de las organizaciones campesinas, la Administración Forestal del Estado , un ente contralor y un representante de la institución financierera que puede participar con voz pero sin voto. El Comité aprueba las solicitudes de crédito en base a los proyectos propuestos por el mismo grupo meta, posterior a su capacitación en formulación de proyectos productivos.

Como un mecanismo de concertación al mas alto nivel, PROCAFOR propició el establecimiento del Comité Asesor del Proyecto Nacional (CAPNA) y el Comité Asesor del Programa (CAPRO), constituido el primero por: el Director del Servicio Forestal, el Coordinador de PROCAFOR, el Asesor Técnico Principal, el Director Nacional del Proyecto, un representante del grupo meta y representantes de la Secretaría Técnica y de Cooperación y de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente. Esta instancia representó un espacio importante para la participación de todos los actores en la dirección de los proyectos.

RESULTADOS

Como resultado de la accion participativa de PROCAFOR se pueden mencionar los siguientes resultados relevantes:

Reformas Institucionales Importantes:

  1. Establecimiento de oficinas forestales municipales con técnicos y guardabosques propios.
  2. Creación del Fondo de Manejo Forestal de Lepaterique con su propia personeria jurídica a partir de las aportaciones de los usufructuarios del bosque.
  3. Creación de la Comisión Municipal para la Aplicación de Planes de Manejo (COMAPLAM)
  4. como organización local responsable en la implementación del manejo forestal

  5. Creación del Fondo Revolvente como opción de financiamiento para proyectos forestales

Efectos de las Reformas:

  1. Incremento del área forestal bajo manejo a aproximadamente 48,000 has
  2. Empresas de aserrío, grupos de aserrío manual y bancos comunales de mujeres organizados y bajo un plan de capacitación continuo
  3. Aumento en los niveles de empleo e ingresos de todos los actores

ENSEÑANZAS APRENDIDAS

  1. La estrategia participativa con sus elementos: asambleas comunitarias, cabildos abiertos, diagnósticos socioeconomicos, convenios de usufructo, planes de manejo forestal, capacitación de líderes, proyectos productivos diseñados por la misma comunidad y el apoyo financiero a través del fondo revolvente, ha permitido que los involucrados tomen parte en las decisiones sobre el destino de sus vidas y la sostenibilidad de los recursos que les rodean.
  2. El proceso para que sea exitoso y recibir el apoyo de las comunidades necesita generar ingresos en sus primeras fases, motivando a través de la capacitación el involucramiento progresivo de un gran segmento de las organizaciones de base.
  3. El esquema participativo debe integrar los factores de manejo, utilización racional y comercialización, incluyendo en este último aspectos de gestión empresarial.
  4. El desarrollo de proyectos productivos se potencia con la disponibilidad de crédito a través de fondos revolventes, administrados al final por el mismo grupo meta como requisito elemental de sostenibilidad y manejo justo y equitativo.
  5. Las experiencias de PROCAFOR pueden ser extendidas a otras comunidades con variantes propias de su propia realidad incluyendo sus debilidades y fortalezas.
  6. La gestión comunitaria debe ser apoyada por políticas, leyes y normas que faciliten el empoderamiento de los actores locales para propiciar el uso sostenido de los recursos naturales.
  7. Las estrategias de la cooperación externa deberán promover mecanismos participativos en el grupo meta con el fin de que la asistencia sea utilizada para atender los problemas sentidos de las comunidades.